sábado, 7 de noviembre de 2015

REFLEXIÓN 5


CONSECUENCIAS DEL EDICTO DE TESALÓNICA


El Edicto de Tesalónica se inicia con la frase “Cunctos populus” y es por eso que también se lo conoce con ese nombre, fue decretado por el emperador romano Teodosio el 27 de febrero del año 380.
Con este edicto, el Imperio romano en su totalidad pasaba a tener una nueva religión oficial tras siglos de libertad de culto. El Panteón Romano se había complementado a lo largo de muchos siglos con los dioses, deidades y lares domésticos, con el culto a los propios antepasados e incluso con divinidades prerromanas que habían sido asimiladas tras el proceso de romanización en muchos lugares del Imperio. Todo esto debía ser ahora abandonado para abrazar el culto a una religión monoteísta y a las normas morales que la acompañaban. A pesar de ello, Teodosio protegió en la medida de sus posibilidades a los ahora semiclandestinos paganos de la persecución y el acoso de los cristianos.

Este tuvo varias consecuencias:
  • Los obispos adquirieron rangos imperiales y civiles.
  • Las fiestas y el calendario se adaptaron según las costumbres.
  • Se modificaron leyes que eran contrarias a la moral cristiana.
  • La Iglesia influyó en la organización civil y en la vida social.
  • El emperador intentó regular los conflictos internos de la Iglesia y el Estado.
Apareción un gran problema, el Cesaropapismo. A la Iglesia no le benefició del todo esta oficialización del culto. Teodosio incluyó al sacerdocio en el funcionariado del mismo. L a problemática de cesaropapismo, es decir, la injerencia de César sobre la soberanía de la Iglesia, fue inicidada por Constantino, empezaba a tomar un cariz realmente preocupante para los obispos.

 BASÍLICAS:

El principal problema que se plantea la Iglesia en estos momentos es encontrar un modelo arquitectónico para realizar sus celebraciones litúrgica.
Así, todo parece indicar que se inspiran en la basílica, un edificio de forma rectangular dividido en naves por columnas que solía tener una cabecera sobreelevada respecto al resto rematada en una exedra.
La basílica era muy adecuada debido a su gran dimensión y  a su neutralidad, ya que no tenía ninguna función específica y menos aún de carácter religioso, puesto que podía ser empleada para la administración de justicia, como mercado, como salón del trono, etc.
Además, los cristianos se percataron de que la basílica era lo suficientemente grande y estaba lo suficientemente articulada como para poder distribuir a la comunidad cristiana de acuerdo con su jerarquía: el obispo o presbítero en el centro de la exedra, rodeado por el resto de los presbíteros sentados en un poyete de piedra que estará circundando la exedra; delante de ellos el altar, muchas veces ya fuera de la exedra, y delante de éste, los diáconos. En seguida se empieza a formar un espacio mínimamente cerrado para estos, que será el coro, y detrás de ellos los fieles situados en las naves.
Generalmente los hombres y las mujeres estarían separados, según las distintas comunidades, unas veces los hombres estarían delante y las mujeres atrás y otras veces los hombres a un lado y las mujeres al otro
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Algunas de estas basílicas son: Basílica de San Pedro en Roma y Basílica de San Juan de Letrán.



miércoles, 4 de noviembre de 2015

REFLEXIÓN 4


 CRISTIANISMO RELIGIÓN OFICIAL EN ROMA

Roma, como la mayoría de los pueblos de la antigüedad adoptó una religión politeísta, que contaba con dioses para todos los romanos, y con una religión familiar, que nucleaba a sus miembros, en torno a la adoración de sus antepasados muertos. La prédica de Cristo fue rechazada en Roma, al punto de costarle la vida al propio Jesús, y sus seguidores fueron perseguidos y condenados por la mayoría de los emperadores.

            


El emperador Constantino, en el año 324, asumió el poder total de Roma, atribuyendo su asunción a fuerzas divinas. Un panegirista galo, anunció que el nuevo emperador había tenido una visión de Apolo. La visión era de una cruz encima del Sol, seguida de las palabras “con ésta vencerás”. A la noche siguiente, Cristo se le apareció en un sueño, mostrándole el sentido de lo que había vislumbrado.
La tarde anterior a la batalla del puente Milvio, tuvo otro sueño, donde se le ordenó pintar en los escudos de sus tropas el monograma cristiano. Venció a Magencio. Como tributo a su victoria, erigió un arco en roma, donde se escribió que el tirano Majencio había sido derrotado “por inspiración de la divinidad y su grandeza de espíritu”, refiriéndose al propio Constantino.
En el año 313, se promulgó el edicto de Milán, por parte de Constantino I, a cargo del Imperio Romano de Occidente y Licinio, del de Oriente.
En esa fecha el Imperio estaba compuesto por 50.000.000 de habitantes de los cuales los cristianos representaban el 10 %. Las propiedades de los cristianos que les habían sido confiscadas les fueron devueltas. El cristianismo comenzó a convivir en un pie de igualdad con el paganismo.
Luego de vencer a Licinio, reconoció públicamente sus errores y la salvación que Dios le había concedido.

En el año 326 la nueva capital se estableció en Constantinopla, donde antes había estado Bizancio. La nueva ciudad fue consagrada en el año 330, transformándose en ciudad cristiana, a pesar de que siguieron subsistiendo resabios del anterior paganismo.
El bautismo de Constantino se produjo en el año 337, en su lecho de muerte, y fue enterrado en la iglesia de los Santos Apóstoles, en Constantinopla.
El emperador, Juliano el Apóstata (361-363), nuevamente comenzó una política persecutoria del cristianismo, pero a su muerte, el cristianismo resurgió con mayor intensidad.
El emperador Teodosio, el 27 de febrero del año 380, proclamó al cristianismo religión oficial del Imperio Romano.