REFLEXIÓN MEDITACIÓN
Debido a mi ausencia en la anterior clase
de religión, en la cual se realizó una meditación, voy a cambiar el teme de
esta entrada a una reflexión sobre o que hice aquel día que fue asistir al
Cross del Aldovea.
El
cross del Aldovea Es una competición de atletismo para escolares que se
desarrolla por las calles de La Moraleja que rodean al Colegio Aldovea de
Madrid. En ella participan niños y niñas desde los 4 años de edad hasta
categoría absoluta. Los objetivos son:
- 1.
Fomentar el
deporte, la vida sana y la convivencia entre alumnos de diferentes centros
mediante una carrera de atletismo, todo ello en un ambiente festivo.
- 2.
Acercar la
competición deportiva a los escolares.
He
sido seleccionada para correr este cross durante ocho años, en los cuales
siempre he estado nerviosa los días de antes pero me apetecía ir y tenía ganas
de correrlo ya que te entregan un refresco y un trozo de pizza como recompensa
del esfuerzo y además al haber música y estar con tus amigos hay muy bien
ambiente, conoces a gente nueva, te encuentras a amigos que hacía tiempo que ni
veías etc… la verdad que un planazo. Pero este año fue diferente, y no sé por
qué. Los días de la semana antes del cross lo pasé mal, estaba muy nerviosa y
con cero ganas de ir. La noche de antes dormí fatal porque estuve todo la noche
pensando en el cross. Por la mañana además de mucha pereza, tenía miedo y les
dije a mis amigas: Si veo que me canso mucho voy a fingir que estoy mareada
para no tener que correrlo entero.
Eran
ya las 12:50 y sonó la pistola que indicaba la salida, en el momento en el que empecé
a correr, se me quitó la pereza y me sentí orgullosa de mí misma de no haberme
quedado en el colegio o en casa para no ir al cross, ya que mi propósito de
2017 era quitarme la pereza y ser más constate y esforzarme, pues el esfuerzo
acaba dando fruto y recompensa directamente proporcional al esfuerzo.
Llevaba
alrededor de 2 km de carrera cuando empecé a marearme y a ver en blanco. Me
tumbé en el suelo y vino una niña a ayudarme y e dijo que estaba muy pálida. Lo
siguiente que recuerdo es a mí estando en la caseta de la ambulancia con una
manta por encima. Me había desmayado de verdad, y está vez no era broma.
Tras
este cross he aprendido que no debo jugar con cosas, pues luego pueden pasar de verdad y que debo siempre esforzarme en todo y no rechazar oportunidades como esta por ejemplo, pues siempre que ponga empeño lo acabaré consiguiendo.