sábado, 11 de marzo de 2017

RELFEXIÓN MEDITACIÓN

REFLEXIÓN MEDITACIÓN

Debido a mi ausencia en la anterior clase de religión, en la cual se realizó una meditación, voy a cambiar el teme de esta entrada a una reflexión sobre o que hice aquel día que fue asistir al Cross del Aldovea.

El cross del Aldovea Es una competición de atletismo para escolares que se desarrolla por las calles de La Moraleja que rodean al Colegio Aldovea de Madrid. En ella participan niños y niñas desde los 4 años de edad hasta categoría absoluta. Los objetivos son:

  • 1.      Fomentar el deporte, la vida sana y la convivencia entre alumnos de diferentes centros mediante una carrera de atletismo, todo ello en un ambiente festivo.
  • 2.      Acercar la competición deportiva a los escolares.

He sido seleccionada para correr este cross durante ocho años, en los cuales siempre he estado nerviosa los días de antes pero me apetecía ir y tenía ganas de correrlo ya que te entregan un refresco y un trozo de pizza como recompensa del esfuerzo y además al haber música y estar con tus amigos hay muy bien ambiente, conoces a gente nueva, te encuentras a amigos que hacía tiempo que ni veías etc… la verdad que un planazo. Pero este año fue diferente, y no sé por qué. Los días de la semana antes del cross lo pasé mal, estaba muy nerviosa y con cero ganas de ir. La noche de antes dormí fatal porque estuve todo la noche pensando en el cross. Por la mañana además de mucha pereza, tenía miedo y les dije a mis amigas: Si veo que me canso mucho voy a fingir que estoy mareada para no tener que correrlo entero.

Eran ya las 12:50 y sonó la pistola que indicaba la salida, en el momento en el que empecé a correr, se me quitó la pereza y me sentí orgullosa de mí misma de no haberme quedado en el colegio o en casa para no ir al cross, ya que mi propósito de 2017 era quitarme la pereza y ser más constate y esforzarme, pues el esfuerzo acaba dando fruto y recompensa directamente proporcional al esfuerzo.

Llevaba alrededor de 2 km de carrera cuando empecé a marearme y a ver en blanco. Me tumbé en el suelo y vino una niña a ayudarme y e dijo que estaba muy pálida. Lo siguiente que recuerdo es a mí estando en la caseta de la ambulancia con una manta por encima. Me había desmayado de verdad, y está vez no era broma.

Tras este cross he aprendido que no debo jugar con cosas, pues luego pueden pasar de verdad y que debo siempre esforzarme en todo y no rechazar oportunidades como esta por ejemplo, pues siempre que ponga empeño lo acabaré consiguiendo. 



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